Suscribete a mi canal en Youtube: "El Jilguero Parva" O visita nuestra página en Facebook: "El Jilguero Parva" Solicita tu inclusión en nuestro Grupo de Facebook: "El Parva, la Zoocria de Passeriformes"

Obras Completas de Buffón (Siglo XVIII) Morfologia y diferencias Macho y Hembra.

Obras Completas de Buffón (Siglo XVIII) Morfologia y diferencias Macho y Hembra.

EL JILGUERO SEGÚN  LAS OBRAS COMPLETAS DE BUFFÓN


(SIGLO XVIII) Georges  Louis  Leclerc, conde de Buffón Escritor francés que fue naturalista,  botánico,  matemático, biólogo y cosmólogo. Buffón fue escogido  miembro de la Academia  de Ciencias  Francesa  a la edad de 27 años. La obra más célebre de Buffón es su “Historia natural,  general  y particular”  (“Histoire  naturelle,  générale  et  particulière”  1749-1788)  presentada en  36 volúmenes con 8 volúmenes adicionales publicados a su muerte.  Esta obra abarcaba el conocimiento del mundo natural hasta  esa la fecha.


La  taxonomía

Los   jilgueros  son   clasificados   dentro  del género  Fringilla y no  Carduelis como  en  la actualidad.  Hoy  en  día los científicos y gracias a los avances en genética  molecular  pueden  discriminar de manera  mucho  más  eficiente  la pertenencia  a uno u otro género. De hecho, en  España   tenemos   un  claro  ejemplo en las investigaciones  del equipo del Dr. Antonio  Arnaiz-Villena  en  la Universidad Complutense de Madrid.

Buffón nos  habla  del valor del jilguero “Belleza del plumaje,  dulzura de voz, finura de instinto,  gracia singular,  y docilidad a toda prueba,...al cual para  que se le aprecie  en lo que realmente vale, sólo le falta el ser raro y venir de lejanos países”.  ¡Qué de cierto hay en esta afirmación!.  Como  pájaro  cantor  siempre ha  estado  en  el grupo  de los favoritos, pero  no  deja  de  ser  menos  cierto  que como  pájaro  de criadero  no se ha atendido  su  reproducción  hasta  hace  bien poco  y que su papel  estaba  restringido a la obtención de híbridos.  Ahora,  por fin, se está difundiendo como ave de criadero,  a pesar  de la dificultad en  su reproducción.

Desde esta tribuna  animo  a todos  los criadores   de  fauna  europea  a  intensificar los esfuerzos por mejorar la domesticación  y rusticidad en criadero  de este bellísimo fringílido. No ha de pasar mucho  tiempo  para  que  la captura  de fringílidos quede  completamente abolida en nuestro  país. Aún cuando las limitaciones  para  la captura  son  rigurosas, no  es menos  cierto  que el fundamento legal por  el cual se  siguen  capturando aves no  tiene  ninguna  razón  de ser en la actual coyuntura,  ya que los dos únicos argumentos por  los que se permite este tipo de captura  son para  la cría en cautividad  y para  evitar  daños  en  cosechas.   Evidentemente  estaríamos   en el primer  caso  y este  es de todo  punto injustificable, innecesario, sabiendo  que cada  año  se capturan decenas  de miles de pájaros...y son sólo machos.  No deja de ser una  cacería  y ese debería  ser su marco,  no  eufemismos  modernos  que no conducen a nada.




EL  Plumaje

En este apartado se cometen errores muy claros,  lo que me induce a pensar que no era tan bien conocido  como  cabría esperar. El autor  comenta que “los párvulos no adquieren  su hermoso rojo hasta  el segundo  año”,  refiriéndose  al madroño o careta,  apunte  realmente extraño  ya que como  se sabe  los juveniles (a los que se les denominaba “grisillos”) adquieren  la librea de adulto tras la muda parcial del verano.  También  se hace  eco  de  los  comentarios entre  la relación  del número  de  rectrices  manchadas  de blanco  (“habas”  ó “habillas” en  terminología  popular)  y las posibilidades  canoras  de los pájaros  y comenta que por  aquella época  se tenía  a los “sextados”  ó pájaros  con  seis rectrices manchadas de blanco como los mejores cantores. El mismo autor no da fe a esta afirmación al citar que “...muchas veces el pájaro  que era sextado  durante  el invierno,  se  vuelve cuatrado  después  de la muda,  aunque  siempre  canta  lo mismo”.  El tema  de  las manchas  blancas sigue aún  hoy en  día vigente  y no  son pocos  los aficionados  que  le confieren cualidades canoras especiales a estas diferencias fenotípicas. En realidad la importancia reside  en el sexado  y para nada está relacionado  con la calidad musical del ejemplar. Los “sextados” (rectrices R4, R5 y R6) son siempre machos,  sin lugar a equívocos, mientras que los individuos con R4 y R5 pueden ser  machos  o hembras  (hay que  mirar otras características), mientras que los jilgueros que  tienen  sólo manchada de blanco la rectriz R6 o más externa, son

100%  hembras.


Existe una afirmación  un tanto  extraña en cuanto  a la coloración  de los dos sexos  cuando  afirma  que “las hembras tienen  menos  rojo que  el macho  y carecen  absolutamente de negro”.  La primera  afirmación  es cierta puesto  que el madroño de las hembras  es por término general  de extensión  menor  que en los machos  pero  no  se entiende  la segunda observación  respecto al negro  de las hembras  a no  ser que haga  referencia, sin citarlo, a la hombrera de la hembra que es de color marrón  y nunca  negro como en el macho.




EL  canto

Se hace  una aseveración  que no deja de ser sorprendente como  cuando  afirma  que  “tienen   más  predisposición a aprender el canto  del reyezuelo  que  el de otro  pájaro  alguno”.  Citando  a otro autor,  refiere  como  “los jilgueros jóvenes que están en disposición de oír a los pardillos,  canarios,  etc,  se apropian de su canto:  sin embargo  me  consta  que habiéndose criado  juntos  un  jilguero y un pardillo jóvenes,  aquel ha conservado su canto  puro,  y este lo ha adaptado en  términos  que  no  tiene  otro,  si bien lo ha  embellecido”.  En este  caso  parece que el tutor era un jilguero porque  el pardillo sí tiene la facultad de imitar los sonidos. En efecto, si a un canario joven se le aísla y se le enseña  a cantar  como jilguero, el canario  empezará emitiendo sonidos de jilguero, pero si antes de que estabilice su canto  se introduce  de nuevo con canarios,  olvidará casi todo lo aprendido y lo reemplazará por el canto de  su especie.  Este  hecho  lo he  comprobado  por mí mismo, en un sentido y en otro (con canario  y con jilguero). Por supuesto  en todo caso el código de canto es adaptado y modificado en función de la siringe del ave, sonando  parecido pero  no igual.

Me gustaría animar  al colectivo silvestrista  a que  se inicie en  la cría porque sólo así saldrán  de la precariedad de la edad de piedra, del azar. Algunos manejan  sofisticados  programas digitales de manipulación de sonido,  con los cuales alteran  el canto  de  las aves y prueban nuevas combinaciones de canto.  La reproducción  en criadero les permitiría controlar   la  calidad  de  los  parentales y seleccionar  los mejores  cantores. Es bien conocido  que la presión  de selección en sus primeras etapas produce mejoras  espectaculares en  los factores seleccionados, en  este  caso,  el  canto. Quizás los más adelantados sean los aficionados  a los verderones, ya que no es raro encontrar en los concursos  pájaros de plumaje mutado.  Así ocurrió por primera  vez en este ámbito  con el caso del  criador  alemán  Karl  Reich  (1885-1970), el primero  en realizar grabaciones de cantos de pájaros  y en conseguir unos magníficos canarios  que cantaban según cantos inducidos por ruiseñores (Luscinia megarhynchos), sin depender de estos nunca más en adelante para enseñar su nuevo código de canto  a los noveles. Los canarios maestros de Reich tradujeron  a su código y siringe el canto de los ruiseñores  y fueron los tutores  de los nuevos pájaros.  La labor del criador produjo  por  vez primera  un  magnífico canario   de  canto,   una  cepa  de  canarios que reproducía el canto  aprendido, pero  en unos tonos  y con una melodía no escuchada  anteriormente, que causó sensación  en  su época. En  realidad  la selección  había  ido dirigida hacia  aquellos machos  con mejores  cualidades canoras y además heredables, desechando los que no eran capaces  de cantar como sus maestros.


La  reproducción

Sorprendente parece  la afirmación de que “algunas  veces anidan  en  los tilos, y otras  en los zarzales espinosos, y aun se supone  que los jilgueros que vienen de  estas  últimas  nidadas  tienen  el plumón algo más pardo,  pero que son más alegres  y cantan  mejor  que  los otros”. Me encantaría que alguien me escribiera y me contase  que encontró un nido de jilguero en un zarzal, pero,  la verdad, se me antoja  difícil. En la ciudad de Sevilla es  muy  frecuente  que  los jilgueros escojan  los naranjos  y castaños  de Indias para  hacer  sus  nidos  mientras  que  en el campo  les gustan sobre todo aquellos árboles con ramas flexibles, que puedan ser mecidas  por  el viento,  aunque  también  los he  visto en  olivos, sobre  todo en  zonas  en  donde  el olivo es  casi un monocultivo.

La reseña  que hace  también  del plumaje  y del canto  de los nacidos  en  las zarzas no deja también  de ser sorprendente.  Aún cuando  la subespecie  parva es la autóctona y nacional,  identificada en  rasgos  generales   como  pequeño y brunáceo, no  es menos  cierto  que hay variedades   o  ecotipos   en  función  del sitio donde  los observemos. La descripción  estándar  se  ajusta  más,  al menos en Andalucía, a zonas de sierra de donde dicen vienen los jilgueros más bravos y cantarines, según  los entendidos,  los más  valientes  para  acoplar  con  las canarias y obtener  híbridos vigorosos y de canto bello y fuerte. En general,  la fama del  jilguero  andaluz  es  bien  conocida por  todos  los  aficionados  españoles y en épocas  en donde  no existía ninguna restricción sobre la caza de estos fringílidos, éstos eran capturados y transportados de manera  masiva a cualquier punto de nuestra  geografía.

En otro párrafo, Buffón hace una afirmación  sobre  la puesta:  “el número  de huevos va siempre  en disminución  conforme aumenta el número  de puestas”  y se basa en la idea de que “en los nidos que me han  traído por julio no he visto más  de cuatro  huevos  y en  septiembre más  de dos”.  Buffón parece  estar  muy seguro de lo que ratifica fruto de su “experiencia”   al  utilizar la  palabra  “siempre”. Yo por mi parte  no lo creo así. En principio, el número  de huevos, además de tener  una  fuerte  componente genética, posee  otra componente medioambiental  que  está  relacionada  con  el alimento  disponible y su energía.


Además Buffón añade la componente tiempo.  En Andalucía,  inviernos  secos con   otoños   más   húmedos,  producen que los pequeños fringílidos suelan adelantar  su  celo,  lo cual  no  quiere  decir que culminen con éxito sus nidadas. Las tormentas de primavera, en muchos casos  torrenciales,  destrozan   por  esta zona muchos nidos que han sido colocados en lugares todavía muy desprovistos de cubierta vegetal.

En veranos  más templados  o con primaveras con climatología adversa pero lluviosa es  muy  fácil observar  jilgueros jóvenes o “chivones” en el mes de agosto e incluso a principios  de septiembre (al menos   en  la  región  andaluza).  Lo más curioso que he observado es un verderón  joven pidiendo de comer a sus padres  a finales de octubre.


También  comenta Buffón una  “fábula”, como  así la describe,  según  la cual cuando  se encerraban los pollos de un nido  en  una  pequeña jaula  y  “viendo después de algún tiempo que no pueden sacarlos de la esclavitud, los envenenan, movidos de compasión, con  cierta  yerba”. Buffón, niega  su autenticidad  apelando al carácter  “apacible  del jilguero” y a “su desconocimiento de las plantas y sus virtudes”. El autor refiere el hecho del “amor”  por  la nidada  de los padres en  el caso  de  meter  el nido  dentro  de una jaula y que “la desesperación induce  a  los jilgueros a  hacer  morir  a  sus hijos cuando  han  perdido  la esperanza de volverles la libertad  para  la que  nacieron”.   Este  punto   sí  necesitaría   de cierto  contraste y de la experiencia de más gente  que pueda  dar luz sobre este tema.  La información  que he podido recabar  sí menciona a veces la muerte  de los pichones  en circunstancias  extrañas. Una veces han sido encontrados con las cabezas  arrancadas, típica actuación  de depredadores, rapaces  de pequeño porte  en  general,   que  intentarían extraer el cuerpo  del animal a través de los barrotes  y éste  se quebraría  por  la parte más débil, el cuello. Es fácil de entender que el mensaje  sonoro  y repetido, siempre en el mismo punto,  de un conjunto de  jóvenes  jilgueros,  precoces siempre en  su emancipación del nido,  no  hace sino producir  un efecto llamada a todos los posibles  depredadores, un aviso de alerta de que algo no funciona, quizás pájaros  enfermos  o malheridos  que no son  capaces  de  seguir  el vuelo de  sus padres  y permanecen siempre  en el mismo punto.


Otro de los aspectos muy nombrados son  las muertes  inducidas  por  los  padres  y los ojos  vacíos extraídos  de  sus órbitas.  Yo creo  que en realidad  lo que sucede  es que los padres,  cansados  de ver cómo sus hijos no alzan el vuelo, los abandonan y la nidada prisionera, al no tener  sustento,  muere  de inanición.  La cría de estos fringílidos ocurre en meses de temperaturas altas (abril a julio) por lo que es más que posible que debido a las altas temperaturas, los ojos se “vacían”, se volatilizan y quedan  las órbitas vacías.


Buffón  también   hace  especial  mención  a  la  hibridación   del  jilguero.  En esta  parte  el lenguaje  empleado por  el autor no deja de sonar gracioso en la actualidad  pero  no exento  de arte  para describir   algo   tan   bello.   Reproduzco ahora casi la totalidad de un párrafo  que se explica con sus propias  palabras:


“Esta hembra  canari  es la que siente primero  el amor,  y nada  olvida para  inflamar al macho con el fuego en que ella arde; y sólo a fuerza de incitaciones y de rumacos,  ó más bien por la influencia de la estación más fuerte que todas ellas, se hace  capaz  ese macho  frío de unirse  a la extranjera, y de consumar este  adulterio  físico, siendo  aún  preciso  que  en la pajarera  no  haya  hembra  alguna  de su especie.”  Bueno,  bueno,  bueno.  Sin palabras.


Un  consejo  interesante referido  a  la hibridación  con  los  canarios,   es  aquel que  dice  que  “es  muy  útil criar  juntos a los que se quiere  destinar  a producir esta   raza,   no   apareándolos  hasta   la edad de dos años”.  Afirma sobre los híbridos de jilguero por  canaria  que “son más  fuertes,  viven más  tiempo,  que su canto  natural es más brillante, pero  que difícilmente aprenden el artificial de nuestra  música”.  Ya sabemos  que lo de

la edad  no  es  cierto  aunque  si es  verdad que un jilguero macho  de más años está más preparado, aunque el 90 % del éxito reside  en  el manejo,  preparación y en controlar  los tempos  reproductivos de  ambos  progenitores, no  queriendo adelantar  los celos de las canarias  antes de tiempo,  de natural más precoces.


Sin  embargo,  consejos   útiles  como el anterior  se  ven  oscurecidos  por  las afirmaciones  de que “estos mestizos no son  infecundos,   y cuando  se  consigue aparearlos con  una  canaria,   la segunda generación que proviene  de esta  se acerca sensiblemente al jilguero”. Se supone  que en esta ocasión  no contrastó en exceso  la información  porque  los híbridos entre estas dos especies son estériles,  aunque   no  dudo  que  alguna vez pudiera  existir  algún  híbrido  fértil, que  de no  probarlos  jamás  resultará  el experimento.


Desde  el punto  de  vista de  la hibridación experimental, comenta el hecho de que excepto  con los canarios,  no hibridan   con   otras   especies.   Buffón, sin embargo, ejerce  de profeta  cuando comenta con  relación  a  la hibridación de pardillo por jilguero que “yo aseguro de positivo que empleando en ello más arte  y más  cuidado,  se logrará  no  sólo esta combinación sino también otras muchas”.  Así ha sido y actualmente es posiblemente el pájaro  más utilizado en la hibridación,  después  de nuestro  querido canario.


Costumbres  popupares y variedades  del  jilguero

Se  habla  de cómo  “se le enseña  sin mucho  trabajo a ejecutar diversos movimientos  con precisión,  a hacer  el muerto,  a  dar  fuego  a  un  petardo, a  tirar cubitos que contienen su alimento  y su bebida, aunque  para  enseñarle este último  ejercicio  es preciso  saberle  vestir”. El vestido al que se refiere es el denominado “braguero”.


Respecto  de las variedades  de los jilgueros,  muestra  cómo en aquella época ya  se  capturaban pájaros  “raros”  que después  seguirían apareciendo y que cuando  llegó la cría  en  cautividad  han producido  las mutaciones que ahora  conocemos.

Así menciona al  “jilguero  de  pecho amarillo” con los costados del pecho amarillos, “jilguero de cejas y frente blancas”  que  serían  en  realidad  dos  tipos, el aciánico parcial (“todo lo que ordinariamente es rojo en torno del pico y

de los ojos es blanco en éste”) y el actual “cabeza blanca” ya que “tenía blanco en la cabeza  todo  lo que en  los demás  jilgueros es ordinariamente negro”,  el “jilguero  blanquizo”  que debía ser un pío, el “jilguero blanco”  que “tenía  sobre  la cabeza el rojo de los jilgueros y algunas pennas ribeteadas  de  amarillo:  todo  lo demás era blanco”. No habla de los ojos pero  podría  ser  un  albino.  El “jilguero negro”  los cuales “se han  visto muchos de  este  color”,  se refiere  a todos  ellos como  enjaulados,  los cuales tras  una  o varias  mudas  se  volvían negros  o “negro-lustroso sin mezcla”. La mayoría de estos casos se deben  como  ya sabemos a problemas  de tipo hepático.

También  habla  del “jilguero mestizo” o lo que serían  los híbridos, “que resultan  de la unión  de dos  especies  granívoras, ..., son fecundos  y se reproducen con  bastante   facilidad como  lo vemos todos  los días...son  mayores,  más fuertes  y tienen  la voz más  sonora”. Desconcertante cuanto  menos  lo que  asegura acerca  de la fertilidad.


Y quiero  acabar  este  texto  de  curiosidades antiguas  o del conocimiento de nuestros  antepasados con una frase que dice:  “lo que  puede  vaticinarse  es  que cuanto  más  se ocupen  los hombres  de los pájaros,  de su multiplicación,  de la mezcla  o más  bien del cruzamiento  de las diversas razas, tanto  más se multiplicarán  las especies  imaginarias”


Fuente:

Antonio José Rodríguez Pérez (Ingeniero Agrónomo Juez FOA, Fauna Europea e Híbridos)

Bibliografía:

• Tomo VIII. Aves.  Obras completas, de Buffón, aumentadas con artículos sobre diversos animales no conocido.